Simón piensa que a veces piensa demasiado. Y a menudo siente que no siente nada, que todo le resbala. La gente tiende a posponer aquellos aspectos que más le cuestan. Quizás ahí estuvo su error: Simón nunca planeó nada y ahora está pagando el costo de haber vivido siempre en el presente. El problema es que su presente es igual a su pasado, y si algo no cede, el futuro no se ve muy promisorio. Simón se alegra de que nadie pueda saber lo que piensa. No sabría cómo justificarse. No sabría por dónde empezar.
“
| — | Alberto Fuguet, Cortos (via enriqueulloa) |




